Ayer hablé con una escritora especializada en ficción erótica (¡gracias Raffaella!). Le pedí amablemente que me diera una respuesta sobre una escena "picante" del segundo volumen de El laberinto de la esperanza.
Al no ser lectora de ficción erótica moderna, no sabía a qué atenerme, en una escala del 1 al 10.
Crecí con Manara, y quienes me conocen saben que la elegancia verbal es una seña de identidad de mi poética.
Sin demasiada sorpresa, me di cuenta de que la calidez de la escena rondaba el 5-6.
Con el generoso consejo de "atreverse a más".
Pero en realidad -y aquí es donde entra en juego la tipicidad de mi perfil de escritor-, ¡el 5-6 me va como anillo al dedo!
Ya lo sabes: "El laberinto de la esperanza" es un thriller psicológico, un romance oscuro, tiene un sabor paranormal, pero es ficción moderna, con filosofía, citas eruditas y personajes que cambian y se transforman profundamente.
Y hay escenas subidas de tono ('no muy explícitas', y yo estoy a favor de eso 🙌).
En definitiva, mis sagas, al igual que El anillo de Saturno, son cócteles de géneros.
Son mojitos, daiquiris de fresa, piñas coladas, gin tonics.
No soy purista, no sirvo whisky sin hielo ni ron de 36 meses atrincherado en una copa de cristal directamente de un barril en Cuba.
No.
Hago libros para todos, que pueden gustar a una gran variedad de personas, cada una con su propia clave.
Es mi fuerza, y también mi debilidad.
Esta elección mía -derivada tanto de mi perfil artístico-psicológico personal como de mi deseo de hacer negocios- no está exenta de riesgos.
El primer riesgo, el preponderante que me espera, es que no le guste a nadie.
Me explico.
El lector que busca el thriller quiere inmediatamente la escena del cadáver arrancado de noche en el bosque por un hombre acosado.
Los que quieren erotismo exigirán descripciones más espinosas.
Los que buscan psicología en profundidad quizá desdeñen el romance, etcétera..
Es probable que un cóctel desagrade a todos.
Pero los que me eligen lo hacen porque buscan algo que no encuentran en otra parte: un cóctel hecho con arte, con sabiduría, equilibrio y sensibilidad, puede ser algo verdaderamente explosivo.
Y ambicioso.
Porque es precisamente mezclando géneros, uniéndolos en un nuevo gran sabor, como se puede producir un nuevo sabor: indistinto, suave, único, intenso y variado, que te deja con ganas de más.
el anillo de Saturno" es un primer ejemplo embrionario de esta búsqueda mía.
He fusionado romance y fantasía, con un toque de filosofía, arqueología, aventura y thriller.
Creo que el futuro de la ficción está ahí, en esta vía de mezcla.
No es casualidad que ya existan palabras que hacen el cruce de géneros (romance).
¿Y por qué no crear otras nuevas e ir en busca de nuevos sabores?
Aquí estoy, estoy listo.
Acércate a la barra y te serviré un nuevo cóctel.
Si aún no me has probado, te esperan La aventura divina (fantasía, ciencia ficción, espiritual, aventura) y El anillo de Saturno (romance, fantasía, aventura, arqueología), esperando a que acabes en mi laberinto.