Empecé a rodar de nuevo Ladies' Paradise. Es increíble cómo la interpretación influye en mi imaginación.
A menudo me doy cuenta de que, a fuerza de estar con un personaje, absorbo sus deseos, sus miedos, que luego se reflejan en mi escritura. Tancredi, en este periodo de Set, vive experiencias muy fuertes, muy fuertes, que ponen en tela de juicio toda su vida. Y yo, por ósmosis o por sensibilidad, hago lo mismo con los personajes que escribo. A veces incluso creo situaciones parecidas a las que viví en el plató, como para proyectar en otra parte lo que viví "de verdad".
Esta comunicación de las artes que pasa de mi cuerpo a mi mente, a mi corazón, es muy afortunada.
Escribo con asiduidad. Me ocupo de la redacción de lo que va a suceder en cada volumen de la saga. El primer volumen está completo, el segundo ya estaba claro, así que fue fácil. Los otros tres requieren mucha imaginación para poder seguir llevando la antorcha del interés. Será todo un ejercicio de destreza narrativa, pero tengo confianza, porque me estoy divirtiendo mucho creando giros y sorpresas. Y eso es una buena señal.
En la saga del anillo de Saturno, el destino será el centro de la poética, una voz importante. Por supuesto, al tratar con las texturas del destino, uno no puede dejar de tener en cuenta el libre albedrío. Elecciones.
A veces, mientras estoy en la calle y camino con los auriculares puestos entre el torrente de gente que se me echa encima, me pregunto cómo es posible que haya tantas realidades tan cerca unas de otras. La humanidad parece un organismo multidimensional, donde cada uno de nosotros tiene diferentes deseos, miedos, metas, amigos, parientes, historias y ambiciones.
Sin embargo, todos estamos conectados por las decisiones que tomamos a diario. El famoso "libre albedrío".
Pero si nos remontáramos a los orígenes de todo - "la cadena de la culpa", como la llama Kato-, ¿podríamos hablar realmente de libre albedrío? Yo no elegí mi nombre, ni siquiera dónde nacer, en qué época vivir, en qué cuerpo estar. Son variables que influyen mucho en nuestro futuro.
Por ejemplo, tengo dudas de que si no hubiera crecido siendo un niño bonito hubiera sido actor..... Quizá la vida me habría llevado a otros horizontes. Tal vez me habría dedicado enseguida a escribir. O habría estudiado en Bocconi. O si no, o si no... La imaginación no tiene fin.
El hecho es que somos el producto de nuestras elecciones, pero también de las de los demás. Mis personajes, en la saga -pero también en la aventura divina- se enfrentan a menudo a elecciones críticas, es decir, que no les permiten dar marcha atrás. Me parece que son decisivas para una buena historia. Porque en esas elecciones se forja y se define el carácter de los personajes: en las acciones que siguen.
Creo más en la acción que en las palabras. Al final, los hechos hablan por sí solos.
Los dos protagonistas de El anillo de Saturno, que al principio son poco más que adolescentes -jóvenes adultos, que dirían los profesionales-, tomarán decisiones, por voluntad o por destino. Y estas elecciones, cada una de ellas, como el aleteo de una mariposa, tendrán con el tiempo efectos deflagradores.
Y dado que me gusta jugar con la magia, incluso el destino estará involucrado....
Amor y Destino, dos entidades opuestas que en la saga tendrán que chocar, encontrarse, conocerse, y quién sabe si tal vez amarse.